Existen dos puertas, la puerta donde hay sonrisas. globos, rótulos, sonrisas en las cuales se puede ver la alegría de todas las familias que vienen a recibir al ausente, el que deicidio volar e ir a otro país para poder buscar otro futuro. Los minutos del reloj no pasan pues la hora de aterrizar el vuelo se hace eterna, pero no importa el frio, la lluvia, el calor el cansancio porque no existe ninguna banca donde poder hacer la espera más cómoda, pero la felicidad del corazón se olvida todo por estar y ver nuevamente a aquel familiar que ya varios años no se ha visto, los abrazos no se dejan esperar. El cariño se desborda en ese espacio que existe para poder recibirlos. Deseamos que los días no pasen que se detenga el reloj para que esos minutos que pueden compartir horas de horas platicando, no pasen que aquellas sobremesas con todas las sillas ocupadas por aquellas personas que tiene una anécdota que contar , un chiste donde pasa la comida y se sigue en la mesa porque ya viene el postre, luego viene la refacción y luego la cena, esas horas se hacen cortas para todos los que comparten esa mesa familiar.
Al contrario existe la otra puerta donde solamente se puede ver lagrimas de despedida pues el tiempo se ha terminado y ese sentimiento de tristeza y de alejarse de los seres queridos se envuelve en una sola lagrima solamente queda en el aire un HASTA PRONTO¡¡¡